Diario: cita

Jamás imaginé una historia así, dentro de la gran variedad de ideas lunáticas que pasan por mi cabeza, nunca imagine una cita a ciegas.

No se que fue realmente lo que me llevó a aquello, pero siempre supuse que había algo bueno para mí en algún lugar, algo de verdad, irrompible, pero solo eran deseos profundos la superficie era dura y no creía en ello.

Vi tus fotos en aquella página y pensé en escribirte, sin saber si contestarías o no, escribí que iba a estar en la ciudad, que podríamos vernos para tomar algún café.

Pensar que ese jueves estaba en bellas artes viendo algunas obras y pensando en mi caos interno. En mi vida deprimente de infelicidad, en mi miserable existencia vacía, llena de apariencias y vanidades absurdas.

Podría salir algo bueno, no tenía nada que perder, total mi vida ya era un completo fracaso.

Mi oscuridad era dominante.

Caminando a casa pude ver mi celular después de casi una semana contestaste mi mensaje. Quedamos en vernos el día siguiente, de pronto sugerí si podías para vernos hoy. Dijiste que a las 9.

Tenía unos nervios gigantes, hacia mucho frío y no sabía cómo era eso de las citas a ciegas.

Solo vi un par de fotos tuyas y tú apenas una mía donde no se notaba mucho el rostro.

Ya que es la primera vez que tendría el valor para salir con alguien sin conocerlo, sobretodo por este medio donde todos dicen ser todo menos ellos mismos. En tú caso sería ella misma, en fin.

Tenía los latidos a 200 pulsaciones por minuto, quedamos en la salida del metro para vernos, llegue puntual, aunque no es una de mis virtudes lo hice, te llame antes de salir y te dije que esperaba que no me plantaras.

Ya habían pasado 15′ y no llegabas, miraba a todo aquel que se me acercara para saber si eras tú.

Los nervios aumentaron, tome el celular y marque te hable para decirte si ibas a llegar, dijiste que ya estabas ahí, te levante la mano. Cuando te vi dije mentalmente que las fotos no te hacían ningún favor, eras más hermosa de lo que imagine, tenía el pulso acelerado, no sabía si era frío o calor.

Tenia mucho miedo y nervios aunque trate de no demostrarlos.

Nos saludamos muy cordialmente, lamentaste la demora y me preguntaste a donde quería ir. Al final decidimos por un barrio bohemio de Santiago.

Caminamos hacia Bellavista y buscamos donde tomar algo. Te advertí que no tomaba mucho, en cambio me dijiste que tú si, por fin encontramos un lugar y decidimos quedarnos ahí…

Nos contamos algunas cosas, tus carcajadas me hacían reír, miraba tú ojos y juro que sentía unas ganas de no dejarlos de ver jamás. Tus labios me retaban a besarte, pero mi timidez no me dejo, no por el momento.

Todo iba bien, entre risas y algunas anécdotas de tristes historias de amor, estaba claro que no teníamos interés en eso o al menos eso nos decían nuestros labios.

Decidimos ir a bailar, aunque eso del baile no es lo mío, yo creo que te diste cuenta bien de eso.

Pero igual decidimos hacerlo, ya en la disco casi me era imposible dejar de pensar en besarte, bailamos y hasta nos colamos en un video que hacían un par de chicas.

De alguna forma era libre ahí en aquella ciudad, en ese mi cielo y sobretodo contigo.

Me besaste y me hiciste inmortal. Creo que por eso no consumo drogas, en eso momento supe que bien podrías ser tú mi más grande adicción…

pero no, dejamos claro que no queríamos saber nada del amor, pero este no le importan los pensamientos, sometió vilmente a sus deseos y el hechizo empezó…

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