Memorias incontables: beso 

Llegue como siempre con el tiempo justo a trabajar, caminaba lo más rápido posible, abrí la puerta y entre. Apenas salude a la cajera que estaba en la entrada cuando vi un rostro nuevo, aunque ya la había visto antes en el otro restaurante, solo camine rápido. En el vestíbulo mientras me ponía la ropa del trabajo, pensé que haría aquí. 

Trabajamos juntas ese día, me sonreía algunas veces y me preguntaba algunas cosas que aún no sabía, siempre le conteste con mi tono serio y amable. 

Empezamos a trabajar juntas, solíamos hablar pero muy poco de nuestras vidas personales. A veces hablábamos de los chicos que llegaban al restaurante, lo guapo que eran y ese tipo de cosas. 
Un día mis compañeras de trabajo me invitaron a un bar cercano, iba a estar la mayoría.  

Entre cervezas, comida chatarra  y algunos chismes del día la estábamos pasando muy bien, cuando de pronto le sonó el celular a Martina, ella contestó y dijo: Claro ahora les digo y vamos, total aquí ya casi cierran. 
Era ella quien la había llamado, se me había olvidado que algunas veces Martina me la menciono para decirme que era muy amiga de ella. 
Salimos del bar, algunas se despidieron e iban para sus casas y otras como Martina y yo nos quedamos. Caminamos hacia un auto negro que estaba esperando en la esquina entre Condel y Matta, habían dos sujetos dentro y hay estaba ella.  
Nos presentó a los sujetos, parecían buena gente.

Fuimos a la playa para seguir la fiesta ahí, empezamos a conversar todos y hablar un poco cada uno de sus vidas. De pronto me pidió que la acompañe al baño, buscamos un lugar alejado y me di la vuelta para que pueda orinar. Cuando terminó me pidió que me siente con ella junto a unas rocas que daban la impresión de bancos para conversar un poco. 

Me contó sobre sus vida y algunas cosas dolorosas que le habían pasado, yo la escuchaba atenta y veía como algunas lágrimas caían de su rostro, no podía abrazarla, solo le dije que se tranquilice, que todo en la vida pasa por algo. 
Desde ese momento nos hicimos inseparables, íbamos a todos lados juntas y nos contábamos todo, supuestamente… 
Ella empezó a salir con un muchacho, que por cierto me caía muy bien y yo con un ex compañero de trabajo el cual me había insistido tanto que le dije que si. 
Algunas cosas de pronto me desconcertaban, algunas veces no nos podíamos ver porque yo tenía mucho trabajo y ella me escribía con excesivo cariño, eso me hacía sentir algunos dolores en el estomago, no sabía si esa era su forma se ser, a lo mejor era así con todas su amigas. 
Un día después de tantos mensajes y salidas juntas, me puse a pensar que estaba sintiendo cosas extrañas por ella, que me gustaba sentirla cerca pero al mismo tiempo me daba tanto miedo eso. Decidí alejarme por completo, cero llamadas, mensajes y salidas… 
Pasó como un mes y me llamo Lorena, me contó que Martina regresaba a Florida y que en el departamento de Marcos mañana en la noche le harían su despedida, claro que acepte ir. Hacia muchos días que no veía al resto del grupo y sería una buena ocasión para juntarnos y desearle un buen viaje a Martina. 
No quería ir sola, así que llame a un amigo para que me acompañe. 

Ya que el muchacho con el que salía estaba trabajando. 

Cuando llegamos ya estaban varias amigas del trabajo nos saludamos y les presente a mi amigo. Marcos nos pidió de favor que vayamos por más cervezas porque no iba a alcanzar con la que había en la nevera, así que fui con mi amigo. Cuando estamos esperando que se abra el ascensor, salió ella con el novio y unas 3 amigas, apenas me vio, sentí como se clavaba su mirada penetrante en mi acompañante, no hubo tiempo de saludos ni nada, ellos salieron y nosotros entramos. 
Cuando regresamos al departamento con las cervezas; que por cierto demoramos mucho porque no había ningún lugar cercano donde comprar; algunos insinuaron que habíamos ido a otra parte y reían. 

 

Pasaron unos segundo cuando se me acercó, tenía un paso fuerte y su mirada era retándome o molesta no sabría hasta que se acercó a mi. 

Cuando hablo pude notar que había tomado algunos tragos antes, me reclamó por tanta indiferencia mía, porque no la había llamado ni respondido los mensajes. Yo estaba atónita, veía como algunos escuchaban lo que me decía, Martina se acercó y le dijo que se calmara que ya habría tiempo para hablar y que guardáramos nuestros tanques de celos para otra parte y echó a reír. 
Aún no podía saber qué pasaba, ella estaba furiosa conmigo de eso estaba segura. Yo sentía la cara roja porque algunas amigas no entendían que estaba pasando. Al conversar con Lorena me dio a entender que uno con tragos a veces exagera las cosas y a lo mejor ella de verdad me echaba de menos, porque yo ya no estaba tan al pendiente de ella como antes. 

Me dirigí al baño, sentía que la cara aún me ardía, cuando estoy por cerrar la puerta note que alguien la empujó y se metió conmigo. 

 

Era ella, me miraba algo más tranquila esta vez, me volvió a decir que me extrañaba que de la noche a la mañana yo había cambiando con ella. Me dijo que estaba muy linda esa noche, sentí el estomago descomponerse, las manos como nunca me empezaron a sudar. Yo miraba el espejo y trataba de no verla a los ojos. De pronto ella me giro y me empezó a decir que de verdad me extrañaba, me dijo que estaba tan linda y antes de poder contestar, me dio un par de besos en la mejilla, después me tomó la cara y me dio un beso en la boca… 

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