Algunas despedidas  se atascan en el alma. 

Me ha llamado la atención hoy la luna, debe ser porque hace muchos que no la veo no con los ojos que solía verla, su majestuosidad ya no me emociona como antes lo hacía cuando la mirábamos juntos. ¡Maldita luna! 
Me he ocultado hasta de las estrellas, porque ellas de algún modo me hacen alarde de la falta que me haces. 

He renunciado a dejarme maravillar por su luz, esa que me sosiega el alma como una estaca en este camino sin sentido que recorro sin ti. 

 

Pienso a veces que debí irme contigo, que debí gritar más fuerte para que ese día nadie se interpusiera en mi camino; para ir contigo -pero soy solo un cobarde- guarde mis lágrimas para estar a solas contigo. 
Aún cierro los ojos y recuerdo ese día con total dolor me he muerto ahí contigo, cierro los ojos para no verte así quiero recordarte como mi querida “Liza” con esa magia tuya, que me hacía volar con esos ojos vivaces que me llenaban el alma vacía y esos cálidos labios que me callaban en el momento exacto, con tus manos pequeñas y delgadas que me encantaba sentir al rededor de mi rostro. 

¿Cómo te traigo de los brazos de hades?  
¿Cómo me amarro este corazón y lo lo envío hacia donde hoy estás? Porque aquí en mi pecho no tiene sentido, nada tiene sentido sin ti.

 

Envidio hoy a la muerte que puede contemplarte, que puede ver tus grandes ojos, que tiene el dulce sabor de tu boca. 
Tantas preguntas que vienen a mi cabeza, tantos ¿ por qué? que no logró aclarar nada. 

Debí morir yo, debí decirte que odiaba cuando salías, porque soy un poco egoísta y te quería solo para mí.

 

– Voy a almorzar con las chicas, no quiero llegar tarde.  

– ¿Sabes que las detesto verdad? (Sonreí, aunque en el fondo no sé si era mucha broma)

– Me voy amor.  

¡Come por favor! 

– Que te vaya bien. Sabes que aquí me quedaré en la casa, no tengo ánimos de salir. 

– Diviértete!! Sentí algo en el pecho al verte partir creo que soy un melancólico y solo quiero tenerte para mí, debías salir. 

Hace mucho no veías a tus amigas, particularmente Susana no me caía muy bien que digamos siempre tan entrometida, pero bueno eran tus amigas y yo ahí no podía decir nada, no quería empezar con los pro y contra de ellas. 

 Me volví a meter en la cama pero unos pensamientos perturbadores no me dejaron siquiera cerrar los ojos por un segundo. Tanto sacrificio nos había costado todo esto, y no hablo precisamente de lo material. Primero el rotundo “no” te tu padre, que no veía con buenos ojos eso de vivir juntos. Después conseguir algo que vaya de acuerdo a nosotros, nuestros gastos que no eran muchos y nuestras ganancias tampoco. Mi poco éxito en el diario, mi vida deprimente, jamás pensé que te atrevieras a mudarte conmigo, con mis demonios y mis pocos ángeles, con todas mis formas oscuras que solo tú entendías. Ojalá nunca dejes de quererme, ojalá pueda ser algo bueno para todo lo que tú eres y significas para mí.  

 Me prepararé un pan con algunas verduras, no me gusta comer solo y mucho menos cocinar cuando tú no estás. Es que apenas vas a estar un par de horas lejos de casa y yo ya estoy hecho un saco deprimente.                 
Ya te estabas tardando un poco, seguro estaba buena la desgarradora historia sentimental de todas o quizás hablaban de lo mal partido que soy para ti, de como aún me soportas, con mi falta de carisma, con mi poca empatía, con mi falta de interés por el mundo, pero con el inmenso amor que te tengo. Ese amor que me trae de vuelta aún cuando mis demonios se apoderan de mi. 

 No tardó en sonar el teléfono  

     -Don Mauricio Rodríguez ?   

      -Si, en qué puedo ayudarle  

      -Lamentó darle está terrible noticia, la Srta. Liza ha tenido un accidente, acérquese al hospital …  

 
No recuerdo que más me dijeron, nunca sentí tanto escalofríos, el corazón me latía a mil por hora, tenía un dolor profundo que me apretaba aún más el pecho, los pelos de los brazos se erizaron tan fuerte que podía sentirlos como hincones en la piel, me mordí los labios sin sentir que la sangre me brotaba de ellos, mi alma se congeló y el corazón, el corazón cayó desplomado junto con mis pies temblorosos…  

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