Maquina de cocer 

Al compás de una máquina de cocer espero con ternura y ansias tu llegada. El reloj ya sabe que cuando mis ojos te vieran, el tiempo pararía. 

Mis manos agrietadas esperan tus mejillas heladas. 

El silencio de mis pensamientos, llena la cabaña con recuerdos . 
Aquel antaño donde la juventud se gloriaba, en nuestros cuerpos lozanos. 

Ya de juventud solo queda el alma y las conversaciones en la terraza. 
Mi memoria a veces falla, algunas cosas son difíciles de recordar.

Es que a mi edad mi cuerpo guarda más recuerdos que mi cerebro. 
Mis manos esperan a las tuyas, para sentir el calor y el justo encaje entre tus dedos. 

Todas las tardes después de cocer, te espero, no sé porque estás tardando mucho hoy.
A veces llegan a mi memoria recuerdos lúcidos de nuestros días juntos. Siempre te he considerado más que mi viejo amado, compañero, mi loco enamorado.
Te espero y no espero a mi memoria, porque cuando ella llega a mi, como ahora, recuerdo aquel ultimo beso, tu último aliento en mis labios. Y siento que algo muy dentro de mí se quiebra, mi corazón.  
Ahora sin querer recuerdo que te he perdido un día de lluvia un poco más de las 6, me diste ese último beso y me dijiste yo allá te espero… 

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