Te deje ir, para que seas feliz. Sin embargo aún está conmigo tú recuerdo. 

El silencio toca mi puerta y tu nombre a gritos puedo escuchar. He intentado miles de formas para sacarte de mis pensamientos…
Mis latidos se aceleran, cuando en mis recuerdos mi memoria se sacude pensándote. 

Estás tan lejos y yo te siento tan cerca de mis emociones a flor de piel. Aún escucho tus susurros cerca de mi, aún puedo oler el perfume de tu piel. 
Quiero escribir tu recuerdo en la arena, para que la marea borre cualquier rastro de amor hacia ti. 
Mi corazón destrozado aún sangra lágrimas al verte en mis sueños. 

Tengo lágrimas en el corazón a punto de salir, trato detenerlas, pero recordarte las impulsa. 
Quiero atrapar en mis sentidos el último beso que nos dimos . 

No puedo decir que te amo, porque rompería mi propio corazón. 
El fuego de tu amor aún está en mi, todo dentro de mí está tan roto, tan vacío sin ti. 

Mis ojos claman tu mirada cada mañana.

Sé que no te veré aunque mis suplicas lleguen al Olimpo, sé que los dioses amurallan tu mirada, me es imposible llegar a ti. 
Mi amor perdido, no te fuiste, te deje ir, para que seas libre, para que vueles, para que sea feliz. 

Y por lo visto tú sí eres feliz ,

sin mí…

El crepúsculo de un amor 

Cuando el corazón se vacía, el mar cae por los ojos, es inevitable tratar que las olas no les den algunas revolcadas. 
La brisa se posa en sus mejillas

con una sabor salado,

las lágrimas se mezclan con la arena que van tocando.
El crepúsculo se ha puesto y la miseria de los melancólicos 

ha dado paso a una sutil huida. 

Despojados de sus ropas y presos de su su convicción. 
El resplandor del señor sol va consumiendo frente sus ojos. 

Jamás tanta luz se ha ido desvaneciendo con tanta suavidad y como un beso se mezcla con el mar. 
Los tonos naranjas, amarillos y rojos dan fruto a una amalgama llena de magia inigualable, que les atisba por fin libertad. 
Sus caóticos corazones han decidido escuchar la voz del mar, 

que los llama adentrarse y fundirse en sus aguas. 
Tomados de la mano se miran fijamente, 

un ultimo beso en los labios de su amada le estremece las entrañas.

Un último te amo desbordado de ilusión y melancolía, marca el paso a tan trágica agonía. 
Ambos caminando, sumergidos, 

por fin se funden y son uno con el mar

rompiendo las cadenas de su amor ilegal… 

Maquina de cocer 

Al compás de una máquina de cocer espero con ternura y ansias tu llegada. El reloj ya sabe que cuando mis ojos te vieran, el tiempo pararía. 

Mis manos agrietadas esperan tus mejillas heladas. 

El silencio de mis pensamientos, llena la cabaña con recuerdos . 
Aquel antaño donde la juventud se gloriaba, en nuestros cuerpos lozanos. 

Ya de juventud solo queda el alma y las conversaciones en la terraza. 
Mi memoria a veces falla, algunas cosas son difíciles de recordar.

Es que a mi edad mi cuerpo guarda más recuerdos que mi cerebro. 
Mis manos esperan a las tuyas, para sentir el calor y el justo encaje entre tus dedos. 

Todas las tardes después de cocer, te espero, no sé porque estás tardando mucho hoy.
A veces llegan a mi memoria recuerdos lúcidos de nuestros días juntos. Siempre te he considerado más que mi viejo amado, compañero, mi loco enamorado.
Te espero y no espero a mi memoria, porque cuando ella llega a mi, como ahora, recuerdo aquel ultimo beso, tu último aliento en mis labios. Y siento que algo muy dentro de mí se quiebra, mi corazón.  
Ahora sin querer recuerdo que te he perdido un día de lluvia un poco más de las 6, me diste ese último beso y me dijiste yo allá te espero… 

Mi humilde petición 

Quiero más mariposas sueltas en el estómago de aquellos, que se han dado por vencidos en el duro oficio del amor. 

Quiero pedir más esperanza para los corazones abatidos por el dolor. 

Más manos suaves que acaricien el alma.
Más estrellas alumbrando el sendero del errante. 
Más milagros en aquellos que están a punto de perder la fe. 
Más días secuestrados por la felicidad. 
Más carcajadas de esas que sacan lágrimas. 
Más ternura en la mirada hacia un niño. Más canciones que nos llenen el alma. 

Quiero más lluvia de corazones enamorados.  
Más pasión en los mortales.
Más lunas llenas para los amantes. 
Más abrigo para los corazones rotos .
Más hojas disfrutando de un aguacero.
Más poemas que nos llenen de luz y nos ayuden a salir de la oscuridad, de la que a veces somos presos.