2 billetes de un buen corazón

Aún creo en la humanidad y en la gente buena que hay entre nosotros.

Recuerdo un día salí temprano del trabajo, solo tenía día y medio libre. Así que decidí irme de viaje sola al desierto más árido del mundo, San Pedro de Atacama. Tuve que estar muy feliz, ya que una amiga alertada por mi gran sonrisa, me pregunto qué me pasaba? Porque llevaba una sonrisa de oreja a oreja?
Le conté a donde iba y ella feliz me dijo vamos, así que súper, todo listo para un viaje corto y extraordinario que se venía.
Llego la hora de subir al bus, una noche fría, pero no importaba, ya que nuestros corazones partían a mil por hora, creo que ha podido darnos un infarto de tanta emoción comente, a lo cual mi amiga contesto con una carcajada.
Ya en San Pedro de Atacama, al poner los primeros pasos sobre el pueblo, te da cuenta que vale la pena llegar, desde cualquier lugar . Lleno de turistas por el pueblo y de muchas agencias de tours que tienes que tomar si o si…
El tours salía en unos minutos, el clima era súper frío, siempre llevar ropa para clima muy frío y muy caluroso, ya que es un poco extremo de acuerdo al horario.

Primero fuimos a los ojos del salar, jamás había visto una cosa tan hermosa, literalmente dos ojos llenos de agua en lo profundo de la tierra . En pleno desierto, creo que hay sentimientos que no se pueden describir, pero lo que uno ve allá es impresionante. Nos tomamos muchas fotos y conversamos con un grupo de turistas brasileños a los cuales les encanto lo que veían.

Al día siguiente tomamos los tours a los Gaiser del Tatio, el auto llego por nosotros cerca de las 4 de la mañana con una temperatura a esa hora , de casi 5 grados bajo cero. salimos súper abrigadas, pero ni aun así, el frío parecía calarte los huesos .
Bueno cuando llegamos cerca de las 5:30 de la mañana , la imagen del lugar era gloriosa, pequeños volcanes que emanaban de su interior agua hirviendo y vapor, todo a tu alrededor y con un clima de -8 grados, considerando también que en el lugar hay una altura 4200 msnm. Así que hay que tener en cuenta por qué q muchas personas les duele dar la puna.
Al final del día y llenas de energía fuimos a comer a un restaurante algo rústico, el cual tenía la imagen de un indio pícaro, que es típico de Chile. La comida muy buena.

Teníamos el pasaje para las 10 de la mañana, así llegábamos a la casa a las 3 y alas 6 justo al trabajo. Fuimos a tomar desayuno a las 9 cerca de la agencia de viajes, emocionadas de lo poco que habíamos visto , ya que aún nos faltaba más por conocer, pero dichosas de habernos aventurado a salir de la rutina de todas las semanas y conocer un poquito de San Pedro, que por cierto de noche, el cielo se vuelve el paraíso.
En fin, tomábamos desayuno y como a las 9:30 escuchamos partir un bus, me acuerdo que mi amiga bromeó y me dijo: te imaginas que fuera nuestro bus? No vale respondí, esta gente es muy puntual , pero si dicen a las 10 a las 10 de ser. Para nuestra mala suerte fuimos corriendo a la agencia, eran 15 minutos antes de las 10 y cuando llegamos nuestra sorpresa era que efectivamente el bus se fue más temprano de lo normal. No teníamos ya dinero, tampoco podíamos quedarnos más tiempo, si faltábamos seguro nos mandaban una buena reprimenda en el trabajo. Fui con todos mis derechos en la cartera y me acerqué al mesón a pedir una explicación. Para esto un señor que estaba detrás mío escuchando lo que yo le decía a la cajera. Ya que está solo podía devolver un pasaje y nosotros no podíamos costear otro porque ya no teníamos dinero, esa fue la única solución que me dieron, mientras dali de la fila, aquel hombre ingreso a enviar dinero supongo yo. Me acerqué a mi amiga y le conté, que mala suerte dijimos ambas, ahora nos quedamos de vagabundas por aquí y sin trabajo Jajajaja .
No sabíamos ye hacer, cuando de pronto el hombre que estaba detrás de mí de la fila, el que había escuchado todo, se me acercó y me pregunto de dónde era, para mi sorpresa resultó ser compatriota mío, conversamos un poco, me contó que llevaba años por allá y que tenía un negocio de artesanía al que le había ido muy bien. Que de joven varias veces se había quedado sin pasajes y nunca falto la ayuda de algún buen ser humano. Así que saco de sus bolsillos 2 billetes y me los entrego con un gesto de cariño enorme, me dijo: uno es para el pasaje que les hace falta y el otro para que coman porque el próximo bus sale más tarde. No tenía palabras para agradecer tan extraordinario gesto. Le abrace, le di un beso en la mejilla y le agradecí de todo corazón.

Cuando recuerdo esto, me doy cuenta que aún hay seres humanos maravillosos, que de a poco por las cosas malas que pasan a nuestro al rededor, nos desilusionamos de la gente, pero no, aún hay mucha gente buena y como aquel hombre siempre que podamos ayudar a algún viajero o alguna persona ir pasa por alguna dificultad y podemos hacer algo, debemos hacerlo. Mañana la vida nos recompensará y si no es así, ya ábrenos hecho una buena obra.

Esa fue la primera de 3 veces que he ido a Dan Pedro de Atacama y aún hay cosas que me siguen maravillando. Nunca dejemos de sorprendernos de las bellos paisajes y de lo bueno que nos trae la vida.

Este post va dedicado al hombre de los 2 billetes, del cuela siempre estaré agradecida inmensa mete, no sólo por el gesto del dinero, si no también por la humildad y el gran ejemplo.

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